Vigilia de armas
Un barco parte, otro llega, viento en calma, mar brava.
Un ciego canta, tararea y grita una canción que fue,
marino de mil años, sabio consejero
tú que has visto el mundo voltea y dime,
escúchame y solloza conmigo,
ebrio así como estás, responde,
ilumíname con la sagacidad, regalo del ron.
Despertaré a la arena tibia
con el asombro de siglos, que siempre,
siempre me acompaña,
me flanquea y me vigila.
Vigilia de guerra, velar las armas
esta desazón que rompe, estruja, ahoga
¡No digas nada!
la mar no basta, no ahogará el gozo
basto mi silencio,
hosco como yo,
hijo de mis dudas, crece en las certezas:
Sé, supe, seré.
Mejor morir ahogado o quemado,
moriré de silencio, no diré nada
porque las tumbas escuchan
y hablan también,
no saben guardar secretos,
son malas consejeras,
por eso no me he muerto, no quiero consejos.
Si me traiciona la dicha, mejor que sea ahora
ahora no antes,
tal vez,
después me acobarde
¡Dime ya capitán!
¿Nos mataran los españoles?
Uno nunca sabe, la vida de pirata suele ser amable
A veces ruda.
Silente agujero por donde se asoma un salón vacío,
Un vaso y el tejido de la abuela,
Todos, más como moscas tras una malla
nos embriagamos juntos,
serenos y malditos, comiendo a besos, matando a miradas
Respirando el amor por aire
¿nos mataran los españoles?
No hay paz que no brinde la abuela,
ni mejor sopa que la de la nana,
pero si he de vivir de algo,
prefiero vivir de tus ojos.
Aroma de gaviota,
tengo miedo, tus ojos no dicen nada,
ausentes me ignoran,
sin una señal o un resquicio.
Temo capitán, temo por mí y por los míos,
que será de mí si la muerte me recuerda ahora entre tanto silencio,
la muerte, mi pobrecita muerte.
Capitán, dígame de una vez
¿nos mataran los españoles?
Un barco parte, otro llega, viento en calma, mar brava.
Un ciego canta, tararea y grita una canción que fue,
marino de mil años, sabio consejero
tú que has visto el mundo voltea y dime,
escúchame y solloza conmigo,
ebrio así como estás, responde,
ilumíname con la sagacidad, regalo del ron.
Despertaré a la arena tibia
con el asombro de siglos, que siempre,
siempre me acompaña,
me flanquea y me vigila.
Vigilia de guerra, velar las armas
esta desazón que rompe, estruja, ahoga
¡No digas nada!
la mar no basta, no ahogará el gozo
basto mi silencio,
hosco como yo,
hijo de mis dudas, crece en las certezas:
Sé, supe, seré.
Mejor morir ahogado o quemado,
moriré de silencio, no diré nada
porque las tumbas escuchan
y hablan también,
no saben guardar secretos,
son malas consejeras,
por eso no me he muerto, no quiero consejos.
Si me traiciona la dicha, mejor que sea ahora
ahora no antes,
tal vez,
después me acobarde
¡Dime ya capitán!
¿Nos mataran los españoles?
Uno nunca sabe, la vida de pirata suele ser amable
A veces ruda.
Silente agujero por donde se asoma un salón vacío,
Un vaso y el tejido de la abuela,
Todos, más como moscas tras una malla
nos embriagamos juntos,
serenos y malditos, comiendo a besos, matando a miradas
Respirando el amor por aire
¿nos mataran los españoles?
No hay paz que no brinde la abuela,
ni mejor sopa que la de la nana,
pero si he de vivir de algo,
prefiero vivir de tus ojos.
Aroma de gaviota,
tengo miedo, tus ojos no dicen nada,
ausentes me ignoran,
sin una señal o un resquicio.
Temo capitán, temo por mí y por los míos,
que será de mí si la muerte me recuerda ahora entre tanto silencio,
la muerte, mi pobrecita muerte.
Capitán, dígame de una vez
¿nos mataran los españoles?
Comentarios